Grifo termostático duro o que no gira: cambiar el cartucho
El mando de temperatura de este grifo termostático se había quedado muy duro. En una parte del recorrido todavía giraba con cierta facilidad, pero al intentar regular más la temperatura ofrecía tanta resistencia que, con las manos mojadas o enjabonadas, resultaba casi imposible moverlo.
En lugar de cambiar el grifo completo, desmonté el cartucho termostático y lo sustituí por uno nuevo. Es la pieza encargada de regular la mezcla de agua caliente y fría para mantener estable la temperatura seleccionada.
Vídeo: cómo reparar un grifo termostático que va muy duro
Qué hace el cartucho termostático
Este tipo de grifo tiene un mando para el caudal y otro para la temperatura. El cartucho termostático trabaja en el interior del segundo y regula la mezcla para que el agua se mantenga aproximadamente en la temperatura seleccionada aunque cambien las condiciones de entrada.
En mi caso el problema no era que faltase agua ni que el grifo no mezclase: el síntoma principal era la dureza del mando de temperatura. La opción más económica frente a sustituir todo el grifo era cambiar únicamente ese cartucho.
Antes de desmontar: cortar el agua
Antes de sacar el cartucho hay que cerrar el suministro de agua. Si el baño tiene una llave de paso propia, basta con cerrarla; si no, hay que cortar el agua de toda la vivienda.
Al volver a probar el grifo conviene hacerlo con cuidado con la temperatura para evitar una salida de agua excesivamente caliente mientras se ajusta la posición del mando.
Cómo saqué el cartucho termostático
El cartucho estaba en el lado derecho del grifo, detrás del mando que regula la temperatura. En la parte inferior del mando hay un tornillo de fijación. Lo retiré y tiré del conjunto hacia fuera. Puede estar bastante ajustado, pero acaba saliendo.
Con el cartucho fuera todavía había que recuperar el mando y las piezas que se reutilizan en el nuevo. Primero saqué el pequeño embellecedor haciendo palanca con cuidado para no marcarlo. Debajo aparece otro tornillo: al aflojarlo pude retirar el mando. Después saqué también la pieza negra que hace de tope, simplemente tirando de ella hacia fuera.
Comprobar la medida antes de comprar el cartucho nuevo
Aunque estos cartuchos son bastante estándar, no todos tienen exactamente la misma medida. Me encontré con al menos dos versiones: una de ellas era algo más corta.
Por eso, antes de comprar el repuesto, lo más seguro es desmontar primero el cartucho original y llevar sus medidas o compararlo directamente con el nuevo. Así se evita comprar una pieza que aparentemente es igual pero no tiene la longitud correcta.
Montar el cartucho nuevo y alinear el tornillo
Introduje el cartucho nuevo en el cuerpo del grifo con el orificio del tornillo orientado hacia abajo y presioné hasta que quedó bien asentado.
La parte que puede dar más guerra es conseguir que el agujero del grifo coincida exactamente con el del cartucho para volver a colocar el tornillo de fijación. El truco que utilicé fue introducir un destornillador por el agujero y mover ligeramente el cartucho hasta notar que la punta entraba en su alojamiento. En ese momento ambos orificios estaban alineados.
Después coloqué de nuevo el tornillo. No hace falta apretarlo en exceso: basta con dejarlo ajustado para que el cartucho quede bien sujeto.
Volver a montar y ajustar la temperatura del mando
Volví a colocar la pieza negra de tope en la misma posición en la que estaba y después monté otra vez el mando de temperatura.
Aquí hay un detalle importante: la escala de números del mando debe corresponder razonablemente con la temperatura real del agua. Si se monta desplazado, el grifo puede funcionar pero marcar una temperatura que no coincide con la salida.
Si se quiere dejar bien calibrado, se puede abrir el agua, medir la temperatura de salida con un termómetro y colocar el mando haciendo coincidir esa temperatura con el valor de la escala. Después se aprieta su tornillo y se vuelve a colocar el embellecedor.
Resultado: el mando volvió a girar con suavidad
Después de cambiar el cartucho la diferencia fue clara. El mando de temperatura dejó de ofrecer resistencia y podía girarlo incluso con un solo dedo.
En esta reparación no fue necesario sustituir todo el grifo termostático. Cambiando únicamente el cartucho se recuperó el ajuste normal de la temperatura y el mando volvió a funcionar con suavidad.